‘MIS ADORABLES VECINOS’: EPISODIO 6
“Mi marido ya no me hace el Annapurna”
La madre de Loli, Críspula, pasa cada vez más tiempo en la casa de su hija y esto pone de los nervios a Mariano. Un día llega a casa diciendo que se tropezó y cayó y no se puede mover, lo que origina que Loli le ofrezca que se quede en casa hasta que se recupere. Era lo que le faltaba a Mariano, quien sospecha que todo está siendo fingido por su suegra para quedarse a vivir con ellos para siempre.
Mientras tanto, Laura se compromete a organizar las Jornadas Olímpicas del colegio donde asisten sus hijos y se encuentra muy necesitada de voluntarios que la ayuden a prepararlo todo. Al fin Rubén y Rafa comienzan a competir en el equipo de fútbol y la rivalidad entre ellos se pone en evidencia desde el primer minuto. Los jóvenes comienzan a retarse agresivamente y Laura hace todo lo que puede para acabar con este comportamiento infantil que pone en juego todo su trabajo y rompe las reglas del juego.
Mariano y Ernesto siguen empeñados en ser rivales, ahora Mariano se ofrece a llevar a todos los niños al cine pero Ernesto rechaza la idea y esto genera que Mariano comience una campaña para convertirse en el papá más divertido del mundo. Esto, obviamente no le hace ninguna gracia a Ernesto, quien comienza a dudar sobre la calidad de su trabajo como padre. La competencia va más allá y alcanza, también, a la vida sexual de los padres. Todas las noches, Mariano realiza demostraciones sonoras de su rendimiento en la cama, lo que termina por alterar a Ernesto.